viernes, junio 04, 2010

Fútbol, memoria y literatura: Miércoles 2 pm, un relato mío en Prodavinci

A Maybell
Cuando terminó la amputación y todavía con la conmoción que siempre le producía el olor a chamusque del cauterio contra la carne, el residente miró sobre la cabeza de su instrumentista y sintió la obligación de decir algo porque desde que lo vio por primera vez, lo había sentido inexplicablemente cercano, pero ella se adelantó: —¡Y pensar que ni siquiera era dueño de la moto!

El compromiso del paquete vascular de la pierna derecha era brutal y aunque se lo pensó mucho, tuvo que amputar. Al menos seguiría vivo. No había sudado tanto, terminó por ser un procedimiento sencillo. Además, extrañamente, el aire acondicionado en el quirófano funcionaba después de unos cuantos meses de intermitencias con diversas excusas técnicas o presupuestarias.

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Al día siguiente, el amputado levantó la sábana gris polvo y allí estaba el muñón: sin levantar la cabeza, sin dejar que el entorno se entrometiera en aquella ceremonia, pero, a la vez, como si ofreciera aquella mutilación a quien quisiera apropiársela, se quedó mirándola.

Estiró el brazo derecho y subió la palangana de agua y comenzó con precisión a frotar a la altura de donde hubiera estado la rodilla si su pierna existiera, mojaba el cubrecama, empapaba el colchón, más agua, limpiaba, cuidaba, regaba.

El residente pasó por la cama antes de entregar la guardia y vio al hombre tan concentrado que prefirió dejar la cura a su compañero y salió del hospital entre bostezos, pensando en dormir unas horas, en los cupones en los que mentalmente dividía su sueldo, de unos cincuenta mil bolívares, combinables para dar coherencia a su presupuesto: dos cupones para pagar internet, uno para comer fuera una vez a la semana, unos cinco para ver si se mantenía al día en el plan de compra programada y renovaba el carro, y lo que haría si tuviera algunos cupones más. Luego repasó las películas que le faltaban por ver de la cartelera, el sorteo de las guardias del 24 de diciembre y el primero de enero, las vacaciones, la especialización, el aire acondicionado del quirófano, los depósitos incompletos y mezquinos del sueldo mensual que desbalanceaban su sistema de cupones y cómo el resto de los graduados en su promoción ya estaban en los consultorios de sus padres o en clínicas a un paso de la ilegalidad en las Canarias o en Madrid o en Boston o en Washington o incluso en Buenos Aires. ¡Coño! Recordó a su instrumentista: ¿Quién quiere quedarse en un país donde le disparan a un perrocalentero para robarle una moto que no es de él?

* (sigue leyendo en Prodavinci)

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sábado, agosto 01, 2009

Cuento ganador del 64 Concurso del Diario El Nacional (texto completo)

viernes, julio 31, 2009

Resultado del Concurso de Cuentos del diario El Nacional

La república de Fennelly ganó el Concurso de Cuentos de El Nacional
El jurado destacó la sencillez y precisión narrativa de la obra del comunicador social Jesús Miguel Soto

Cuando Miguel Otero Silva, Antonio Arráiz, Andrés Eloy Blanco y Alejandro García Maldonado entregaron en 1946 el premio de la primera edición del Concurso Anual de Cuentos de El Nacional a Ramón Díaz Sánchez por su relato La virgen no tiene cara, no sabían que estaban haciendo historia.

Pero lo hicieron: ellos crearon el sello de calidad de las narraciones cortas en Venezuela.

Hace unas semanas le correspondió a Violeta Rojo, Jesús Nieves Montero y Heberto Gamero Contín seleccionar el ganador del concurso, ahora en su edición número 64, que resultó a favor de Jesús Miguel Soto.

"Otorgamos el premio al cuento La república de Fennelly, del cual destacamos sencillez y precisión narrativa para elaborar una metáfora inteligente sobre el destino de las utopías, a partir de una anécdota vinculada a lo absurdo", señala el documento que contiene el fallo del jurado.

En el mismo escrito consta que la mención especial corresponde a Rafael Antonio Venegas, por su cuento Hoy no es el día de los santos inocentes, presentado con el seudónimo Alí Rafael.

República utópica. El cuento ganador refiere la reunión de un grupo de amigos, en la que se crea una república utópica, la de Fennelly.

"Marisela se topó con un disco que fue propiedad del papá de Alberto. Olvidado en una gaveta de amarillentos documentos contractuales, lo vislumbramos como una señal que al menos ameritaba una evaluación. En la portada se leía Michael Fennelly, un músico desconocido para todos. Por decisión unánime aprobamos el nombre y acordamos que no escucharíamos bajo ninguna circunstancia la música contenida en ese acetato y que tampoco revelaríamos a extraños el origen de nuestra denominación para que la partitura fundadora perviviera en un enigma idílico y que sus acordes ignotos no influenciara de ningún modo las bases éticas o estéticas de nuestra naciente república", escribe Soto en el cuento galardonado.

No es casual que la república utópica tenga un nombre azaroso, porque justamente lo que parece querer destacar el cuento son las casualidades que legitiman las repúblicas.

Jesús Nieves Montero, profesor de escritura creativa en el Icrea y en la Universidad Metropolitana, destacó que el valor de La república de Fennelly radica en su brevedad, con la que logra un rápido efecto dramático el cuento tiene 10 páginas, la mitad del máximo requerido en las bases del concurso .

"Bajo una anécdota que parece absurda desarrolla un conjunto de connotaciones que pueden ser asimilables a la realidad de Venezuela y de otros países de Latinoamérica, como la fundación de un país en un apartamento. Indudablemente, este cuento tiene una lectura política hecho con el carácter polisémico de la literatura", dice.

Nieves Montero explica que que el cuento le recordó el estilo de la serie estadounidense de los años noventa Seinfeld, que aunque parecía no hablar de nada, hablaba de mucho.

Aclara que, además de la política, el cuento tiene otras dos lecturas: la del absurdo, que reseñó el jurado en el documento que contenía el fallo, y la literaria, que tiene que ver con su estilo. "La contemporaneidad del cuento está es su forma estética y su lenguaje sencillo. Hay autores que tienen la manía de usar palabras particularmente extrañas cuando escriben, pero en este cuento realmente no se necesita un diccionario porque todo resulta muy llano".

Como puede observarse, el "Ramón Díaz Sánchez" de 2009 es un hombre de su tiempo: un poco político y un poco mediático entre Bolívar y Seinfeld , como el resto de su generación.

(texto: Michelle Roche Rodríguez, fotografía del autor: ernesto Morgado vía el nacional)

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lunes, junio 29, 2009

Una antología de autores venezolanos en Eslovenia

sábado, junio 27, 2009

Ensayo sobre Ana Teresa Torres en Papel Literario


Este ensayo forma parte de un dossier de literatura venezolana publicado por la revista española Quimera en su número de junio y hoy fue reproducido por Papel literario. (vía El Nacional)

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miércoles, junio 24, 2009

Antonio Muñoz Molina sobre el arte de escribir novelas

"La maestría si llega tiene mucho de hallazgo y de azar, y en el que, en cualquier caso, la experiencia de un libro no se transfiere más allá de él. Aprendes con suerte a escribir la novela que tienes entre manos mientras estás escribiéndola y cuando la terminas lo aprendido se esfuma, y con el alivio del final se deshace cualquier rastro de destreza (...) En algún momento la mejor manera de escribir un libro es dejarlo interrumpido (...)

"Ahora sé que seré un principiante por muchas novelas que escriba, y que si tengo alguna seguridad demasiado sólida será porque me estoy equivocando. Algo muy poderoso debe haber en las novelas para que a pesar de todo uno siga queriendo aprender a escribirlas y haya un cierto número de personas aficionados a leerlas".
(vía el país)

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lunes, junio 22, 2009

Sobre Ingenieros del Alma de Frank Westerman, por Nelson Rivera

"Lento descenso a las entrañas del infierno. Escandaloso pasaje por los miasmas del estalinismo. Si en cualquier momento de la lectura el medidor interno del asombro parece haber alcanzado su cota más alta, en la página siguiente será superado para establecer una nueva medida.

Lo que en principio parece un ensayo histórico sobre el escritor Konstantin Pautovski y su novela La bahía de Kara Bogaz, resulta a la postre el recorrido por un infernal laberinto: máquina de moler artistas, el sistema que arrinconaba, coaccionaba y liquidaba a los escritores en la Rusia de Josef Stalin.

Metódica asfixia: se imponían los temas, el tono, la obligación de cantar los logros de la revolución bolchevique y la de reiterar, una y otra vez, el elogio a Stalin, de homenajear al perverso siempre insatisfecho.

Quien se negara a loar al "Maestro Bienamado" corría el riesgo de ser asesinado (Georgi Nikoforov se llamaba el novelista que un día propuso, "sólo por una vez", no brindar por Stalin: murió fusilado).

Y para alcanzar estas metas se contaba no sólo con el recurso de los cuerpos de seguridad: había diarios, revistas, infamantes gremios de escritores y escritores más infames todavía (insisto, Máximo Gorki fue una de esas figuras cómplices de la criminalidad comunista en contra de los escritores). Pero sobre todo, y esto es un vector central en este libro, se había puesto en funcionamiento un aparato de propaganda cuya finalidad consistía en torcer la realidad, al extremo de inventar geografías y supuestas obras de infraestructura, con el único propósito de vocear el éxito del socialismo real.

Ingenieros del alma circuló por primera vez en nuestra lengua en el año 2005. Ahora, una edición de Siruela y Random House Mondadori (España, 2009) lo trae en formato de bolsillo. Westerman, periodista holandés, autor de varios libros reportaje, reconocidos con importantes premios, describe los métodos literarios con que los escritores morían o sobrevivían. Operación de olfato, paciencia y sensibilidad, Westerman compara las diversas y contradictorias bahías de Kara Bogaz: la que se describe en la novela de Pautovski, contrapuesta al silencio del propio autor en su libro de memorias y, a su vez, ambas comparadas con los mapas de las distintas etapas del régimen, con las declaraciones de los voceros oficiales, y con las declaraciones de testigos que encontró en sus peripecias de reportero, para que de todo ello surja, como nauseabunda fantasmagoría, la esencia del régimen totalitario: su capacidad de negar la realidad y fabricar otra inexistente o distorsionada, hasta el punto de modificar a conveniencia no la geografía, sino la cartografía de la nación, y así complacer las fantasías del monstruo Stalin." (vía el nacional)

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lunes, mayo 25, 2009

Un anticredo artístico: Cómo sentirse miserable como artista

sábado, abril 25, 2009

Un ensayo sobre La última cena, novela de Stefania Mosca

martes, abril 21, 2009

Un tributo a Eric Clapton en Caracas

sábado, abril 11, 2009

Ensayo sobre John Updike

viernes, noviembre 07, 2008

Una doble celebración: Nuevo libro y relato (7 1/2)

Sólo después de recibir un par de ejemplares del libro La mirada femenina desde la diversidad cultural de las Américas: Una muestra de su novelística de los años sesenta hasta hoy, nos dimos cuenta de que se trataba del séptimo libro.

Los dos libros de relatos, las dos novelas cortas y las recopilaciones: De la urbe para el orbe, Opinan los jóvenes y esta compilación de ensayos coordinada por la profesora Laura Febres.

En este caso, participamos con un ensayo sobre la novela Latidos de Caracas, de Gisela Kozak, que, más allá del texto en sí mismo, nos permitió durante su elaboración recordar esos pocos pero impactantes meses que compartimos con Jorge Romero León y Jaime López-Sanz en la Escuela de Letras de la Universidad Central de Venezuela entre 2001 y 2002, leyendo a Pablo Palacios, Joseph Conrad, Enrique Gómez Carrillo, Walter Benjamin y Marshall Berman, entre otros.
Se trata pues de un momento para un corte de cuenta, de un balance, de una reafirmación que ha sumado también la públicación del relato Ella era como el viento, en la revista 286 de Guayana, un texto que también tiene su historia:

Hace un año nos solicitaron un texto inédito para la sección Escritor invitado de la publicación y, dada la restricción de caracteres, tuvimos que hacerlo a la medida. Aparecieron, convocados por la tarea, los recuerdos de la desaparición de nuestra amiga Froiber Rodríguez, los eventos del 11 de marzo en Madrid, los inmigrantes que desaparecen en tragedias como esas o en golpizas xenófobas y, sobre todo, una imagen de la dinámica de los empleados de librerías de los tiempos de VdlBooks y los primeros talleres, y de una visita a Buen
os Aires, donde conocimos a los dependientes de librerías más entusiastas y prolíficos del planeta, al punto que uno de llos, de 22 años, en la s untuosa sucursal del Ateneo en la avenida santa Fé, me dijo que ya tenía 10 novelas escritas.

De todo eso se formó Ella era como el viento.

Estamos, entonces, de celebración, y marcamos este particular método de medición de la obra en 7 y medio.

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jueves, octubre 16, 2008

Una frase del actor Michael Caine sobre la dudosa relación entre cantidad y calidad en el desempeño artístico

"Estoy en tantas películas que dan a las dos de la mañana que la gente cree que ya estoy muerto." Michael Caine

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lunes, septiembre 22, 2008

Una reflexión de José Balza sobre el carácter "parlanchín" del venezolano

"Cuando se revisan las actas de la Inquisición, la cual funcionó en Venezuela a partir de 1610, te das cuenta de que aquí muchísimas personas fueron llevadas a la muerte o a prisión porque hablaban demasiado, no podían contenerse, tenían que hablar y hablar y hablar. Es la habladera nuestra, nuestra capacidad de ofrecer y no cumplir. (...)

La oralidad impenitente del venezolano no es mala. Vivimos en el trópico, un trópico lleno de sensualidad, de alegría, de luz, ¿por qué no vamos a expresar eso? Lo que ocurre es que esa oralidad exagerada puede convertirnos en un poco falsos, porque ofrecemos mucho y después no aparecemos. Sobre todo desde la mitad del siglo XX nos hemos habituado al ruido, hay demasiado. Alguna gente utiliza los aparatos de sonido como lengua. Los colocan en los balcones y en las puertas con un ruido endemoniado que sustituye la oralidad directa por la del merengue o la del rap. Nuestra oralidad, que es muy hermosa, se transforma así en una patología del sonido que nos convierte en inhumanos. Nos hace falta un poco de silencio". (vía el nacional)

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jueves, septiembre 11, 2008

Una reflexión interesante sobre el escritor y su rol público en la actualidad (segunda parte)

(leer primera parte)

Escenarios literarios


Pregunta: ese "Yo" que aflora juntamente con el nacimiento del psicoanálisis y las vanguardias de principio del siglo XX, ¿es el mismo que constituye el objeto de los relatos confesionales, los diarios íntimos en Internet, los videos en la Web, los autorretratos en los fotologs y un amplio etcétera de manifestaciones autorreferenciales?

La respuesta, probablemente, sea no. La irrupción de Internet (y el auge de la web 2.0) se traduce en un nuevo cambio de paradigma, aun más radical que el que constituyó en su momento la invención de la imprenta. Como propone Paula Sibilia en el libro La intimidad como espectáculo , en realidad ya no estaríamos hablando del Yo, sino de Todos Nosotros.

La multiplicación de sitios en los que la producción de contenidos es un aporte de los mismos usuarios de Internet ya sea en los blogs, en los sitios para compartir videos como YouTube, o en las redes de relaciones sociales como Myspace y Facebook es subrayada por los grandes medios masivos tradicionales como un fenómeno que está transformando las artes, la política y la manera de percibir el mundo. "En virtud de ese estallido de creatividad –y de presencia mediática– entre quienes solían ser meros lectores y espectadores, habría llegado la hora de los amateurs", apunta Sibilia.

Cualquiera puede tener un blog. Desde el más reconocido y prestigioso escritor editado y premiado hasta un poeta ajeno a cualquier otro tipo de circulación en el mercado convencional de bienes culturales. Los narradores, principalmente jóvenes, se han apropiado de las nuevas reglas impuestas por la democratización que posibilita la publicación de su obra en Internet. Ya no dependen del anzuelo del mercado para emerger hacia un lugar de visibilidad.

El investigador argentino Reinaldo Laddaga, en la introducción a su ensayo sobre la nueva narrativa latinoamericana Espectáculos de realidad, llama la atención acerca de una tendencia que se profundiza –particularmente en las prácticas de los más jóvenes– en los últimos años: "En Buenos Aires, en Río de Janeiro, en México, un número creciente de individuos interesados en las letras parecen ocupar sus mejores energías menos en la composición de libros destinados a ser puestos en circulación en medios (editoriales, bibliotecas) cuya constitución no controlan y cuyo destino es la lectura solitaria y silenciosa, que en otras cosas. ¿Qué cosas? En primer lugar, en realizar performances. No sólo en realizar performances si no en realizarlas en condiciones particulares: en situaciones de celebración, en fiestas o en exposiciones en donde se encuentran articuladas a la música o a la moda".

La proliferación de lecturas de narrativa y poesía gestionadas por los mismos autores da cuenta de ello. A su vez este tipo de iniciativas comienzan a ser abordadas por instituciones que cuentan con un aval de prestigio y reconocimiento. El escritor Carlos Gamerro le propuso al Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba) realizar "La voz propia", un ciclo de lecturas que partiera del ejemplo de los readings que se realizan en otros países y en el que ya participaron autores como Pablo de Santis y Pedro Mairal, entre otros.

Allí, opina Gamerro, se produce un encuentro entre autor y público de un modo diferente y más rico que el de las conferencias, las presentaciones de libros o las firmas de ejemplares. "Por otra parte –continúa– hay un retorno de la oralidad a la literatura, que encabezaron los poetas, y a formas de circulación colectivas y ya no solitarias de la literatura. Acá hace rato que distintos grupos, generalmente de jóvenes autores, venían haciendo readings de poesía y cuento: me pareció que era hora de apostar a una difusión mayor".


Del autor al actor

A fines de los 60, Roland Barthes y Michel Foucault dieron un batacazo a la figura del autor con dos artículos que resultaron decisivos para pensar el tema de la producción y la recepción de la obra. Ya no se trataba de atribuir importancia a las marcas de identidad del autor, cuya figura quedaba opacada por la escritura. Ahora la pelota quedaba en el campo de juego del lector, quien se apropiaba del texto y lo construía mediante el acto singular de la lectura y la interpretación. Hay quienes plantean, frente a su alto nivel de exposición pública, que nos encontramos ante un renacer de la figura del autor.

En el año 2005, el grupo de artistas neoyorquinos "Flux Factory" organizó un experimento que consistía en encerrar a tres escritores en cubículos de vidrio para que cada uno de ellos escribiera una novela a la vista del público. Algo así como un reality show al que denominaron Novel: a living installation .

Según sus organizadores, lo que escribieran no era tan importante como su manera de vivir mientras escribían. A la larga, la reflexión más evidente, no sobreviene a partir de una cosa –la obra que allí se produjo– ni de la otra –el modus vivendi del escritor– sino de la voluntad expositiva que pareciera ser una marca de época.

Si el escritor se ha transformado en aquella figura que se muestra, da charlas, habla de su vida privada, lee en público, juega partidos de fútbol, asiste a programas de televisión, cabe preguntar: ¿cuándo escribe?

Pareciera –opina Martín Kohan– que hay más ansiedad por mostrarse que deseo de escribir. Sí, dice el autor de Ciencias morales, hay una tendencia general de la cual los artistas no quedan exentos: todos quieren ser "estrellas". Pero, "si querés ser una estrella dedicate al rock, o al fútbol. No a la literatura".

Para Kohan, leer en público tiene más sentido que hablar de sí mismo – "nada más aburrido que yo", dice– porque lo que se pone en juego es la escritura, la circulación de ideas. La entonación, la cadencia de la voz y la expresión de un texto propio leído en voz alta tienen sentido cuando constituyen un valor agregado a la literatura. De otro modo, se transforma en un espectáculo vacío.

Si de escritores-estrella se habla basta con recordar las visitas de Paul Auster, Julian Barnes, David Lodge o Michel Houellebecq. Auditorios repletos y pantallas gigantes frente a las escaleras. O también de cameos cinematográficos (Salman Rushdie en El diario de Bridget Jones, 2001) o televisivos (Thomas Pynchon en Los Simpsons, con el rostro cubierto, claro).

Estas movilizaciones podrían compararse –para Sibilia– con las suscitadas por consagrados escritores del siglo XIX que eran figuras ilustres, seres destacados en la sociedad en la que vivían y actuaban. Aunque –aclara– en la actualidad no se trata de un culto a la obra, gracias a la cual el artista recibía el reconocimiento popular, sino al carácter de esa "curiosa invención contemporánea que es la celebridad". Hoy es la vida privada o la personalidad de las figuras mediatizadas lo que despierta el interés del público (ya no, necesariamente, del lector).

En palabras de Barthes, veinte años después de La muerte del autor : "Los estudiosos se ocupan del autor que, por ende, 'retornó'. Pero, deformación cruel y errónea, el autor que volvió es el autor externo: su biografía exterior, las influencias que sufrió, las fuentes que pudo conocer, etc. Retorno que no estaba tomado en la perspectiva, en la pertinencia de la creación: no era el YO el que volvía, sino solamente el EL: el 'Señor' que escribió obras maestras: sector particular de la historia fáctica."

Ver para leer

"Nos encontramos en el centro de una vasta transformación", escribe Reinaldo Laddaga, que propone a la producción de tres autores latinoamericanos contemporáneos –César Aira, João Gilberto Noll y Mario Bellatin– como ejemplos de un nuevo paradigma literario. "Estos libros se escriben en una época en que, por primera vez en mucho tiempo, no está claro que el vehículo principal de la ficción verbal sea lo impreso: en la época de Internet, de la televisión por cable, de la transmisión televisiva durante 24 horas, de la diversidad de lenguas en las pantallas (y en las calles también) de la extensión de las pantallas en todos los espacios, de la emergencia de un continuo audiovisual, una atmósfera de textos, visiones y sonidos que envuelve el menor acto de discurso. En estos universos contemporáneos la letra escrita no está enteramente aislada de la imagen (de la imagen en movimiento) y del sonido sino siempre ya inserta en cadenas que se extienden a lo largo de varios canales. Esta es la literatura de una época en la cual un fragmento de discurso está siempre ya atravesado por otros."

Un ejemplo curioso de convivencia entre escritura, autor y lector en un mismo tiempo y espacio, es el jam de escritura. La terminología es jazzística y se refiere a la instancia de improvisación que, a partir de un standar, los músicos interpretan sin ensayo previo.

Ideado y puesto en práctica desde fines del año pasado por el narrador argentino Adrián Haidukowski, el evento se desarrolla en el bar Podestá, ubicado en el "glamourizado" barrio de Palermo. En una de las paredes, una pantalla. En el otro extremo, una computadora portátil. "El jam no está separado de la música ni del ambiente", explica Haidukowski, quien, por otro lado, no reniega del componente de frivolidad que algunos le reprochan.

El escritor invitado elige una selección musical que será mezclada por el dj que lo acompaña. La idea es improvisar un texto que es proyectado mientras la concurrencia lee y toma un trago. El primero en realizar la experiencia fue José María Brindisi. "¿Por qué los escritores no podemos ocupar el rol de entretenedor?", se pregunta la escritora Florencia Abbate, que participó en una de las fechas. "Para mí era importante que el texto fuese fluido, no detenerme demasiado a pensar, porque de otro modo, para el público que estaba leyendo podía ser muy aburrido".

Espontánea, instantánea, mutante.
Condiciones a las que la literatura actual, según Reinaldo Laddaga, aspira y cuya práctica es cada vez más evidente. Ya no: autor o lector, sino ambos, adheridos al aquí y ahora del proceso de producción. Pantallas, escenarios, actuaciones, performances. Aunque resulta tentador hablar de un "retorno" a ciertas prácticas orales, es claro que ya no se trata de eso. De un giro, sin duda. (via clarin)

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lunes, septiembre 08, 2008

Una reflexión interesante sobre el escritor y su rol público en la actualidad (primera parte)

La capacidad de la sala está colmada. El patovica de la puerta no deja pasar a nadie más. Una mujer empuja. Otros, a su vez, la empujan a ella, que no entiende razones. Las personas en la vereda de la avenida Córdoba no estaban frente a la puerta de la última disco de moda, sino a la de la Alianza Francesa de Buenos Aires, minutos antes de que el escritor francés Michel Houellebecq diera su conferencia en diciembre del año pasado.

Lecturas de narrativa, performances poéticas, jams de escritura y una cantidad de festivales literarios abundan en las principales ciudades del mundo. El escritor, asociado a la figura de quien trabaja en un ámbito de intimidad, replegado sobre sí mismo para producir sus obras lejos del ruido exterior, se asoma a la luz de los reflectores, se sube a una tarima y se deja ver y escuchar.

La voz, esa que los lectores modernos se han acostumbrado a interiorizar y reproducir imaginariamente, vuelve a cobrar materialidad sonora y se proyecta hacia afuera. Ya lo dijo la española Rosa Montero: "Los escritores son personas que escriben para esconderse pero cada vez más son obligados a aparecer, hablar, estar en la televisión y en los festivales. Nos convertimos en actores, somos los leones del circo".


Oralidad y escritura

El camino histórico que emprendió la palabra desde su manifestación oral hasta su inscripción en el espacio inmóvil mediante la técnica de la escritura, es a la vez el trayecto de la conciencia del hombre desde un afuera de sí hasta su interiorización.

Los hombres comenzaron a contar historias mucho antes de que éstas llegaran a plasmarse por escrito. Los primeros relatos de los que tenemos noticia –desde el Antiguo Testamento hasta los poemas de Homero– fueron narraciones orales que describían los orígenes y las gestas heroicas de sus pueblos.

Estos relatos, fuertemente vinculados al mito, no escindían la existencia divina de la realidad terrena. Allí los dioses tenían voz y el narrador jamás empleaba la primera persona del singular. Conforme se crea una ley y ésta se pone por escrito, la voz de Dios se apaga. Se convierte en huella. Es susceptible de ser interpretada.

Las tecnologías –y la escritura, como afirma el académico estadounidense Walter Ong en Oralidad y escritura , es una de sus manifestaciones más primarias– "no son sólo recursos externos, sino también transformaciones interiores de la conciencia y mucho más cuando afectan la palabra".

Al historiador francés Roger Chartier, que se encargó de elaborar una minuciosa Historia universal de la lectura , le interesa analizar cómo los distintos modos de procesamiento de la escritura –desde sus formas de producción hasta los de su recepción– fueron modificando, a través de los tiempos, las conciencias sociales.

La tesis que sostiene es que en la época actual, en la que el texto se produce y transmite electrónicamente, nos encontramos frente a una tercera revolución luego de la que se suscitara entre los siglos II y IV cuando el códex reemplazó al rollo de la antigüedad primero y, en segundo lugar, la que sobrevino en el siglo XV con el nacimiento de la imprenta.

Fue a partir de la época moderna, con la aparición de los grandes centros urbanos y la producción en serie de –entre otras cosas, libros– que se produjo el gran salto desde los espacios públicos hacia la esfera de la intimidad. En La muerte de la tragedia, George Steiner rastrea las causas por las cuales la tragedia como género teatral desapareció por completo después de Shakespeare. "La historia de la decadencia del teatro serio es, en parte, la del desarrollo de la novela. El siglo XIX es la época clásica de la impresión, a gran escala y bajo precio, de los folletines y la sala pública de lectura".

El hombre burgués ya no estaba cómodo entre el murmullo de la gente y la cercanía de los otros en las butacas contiguas de un teatro. Si hasta el Renacimiento las representaciones teatrales funcionaron como un gran espejo que reflejaba, siempre de manera defectuosa, el vasto mundo, el nuevo hombre de ciudad contaba con un periódico informativo con el que podía retirarse cómodamente a leer en su propia casa.

El cuarto propio que la narradora británica Virginia Woolf reclamaba para las mujeres que escribían, era aquél que los hombres habían ganado hacía ya tiempo: un lugar silencioso y aislado del ruido frenético, en el que reconcentrarse para escuchar el dictado de su conciencia interior.

La modernidad asiste, por tanto, a un cambio de registro: abandono de la oralidad en virtud de las publicaciones impresas, repliegue del espacio comunitario al ámbito privado, constitución de un nuevo género literario, configuración de la subjetividad. El Yo hace su aparición. Y a medida que la novela evoluciona, más hondo intenta calar en él. (vía clarín)

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domingo, agosto 31, 2008

Un dossier periodístico: Blog de prensa de la antología El futuro no es nuestro

Aunque el silencio de los diarios venezolanos podrían hacer pensar lo contrario, la antología "El futuro no es nuestro: escritores de la América Hispana 1970-1980" ha venido siendo objeto de reseñas en casi todo el continente, por lo que el compilador, Diego Trelles Paz, decidió abrir un blog de prensa donde se centraliza esta información.

Sirva este compendio de material de apoyo para los medios venezolanos que han decidido dejar pasar por debajo de la mesa la antología, con la honrosa excepción del boletín de Ficción breve venezolana, del incansable Héctor Torres.

A pesar de adelantarnos nosotros mismos al calificar el siguiente comentario como probablemente injusto y reduccionista: ¿será casualidad que nadie habla de la antología si se toma en cuenta que el denominador común es que los cinco narradores seleccionados por Venezuela no pertenecemos al círculo de lobbystas y relacionistas públicos que va brindis de brindis en brindis y bautizo y bautizo?

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sábado, junio 28, 2008

Una cita de Fito Páez (muy aplicada a los nuevos escritores) con motivo de su visita a Venezuela


"Cuando hacíamos música en los ochenta, queríamos ser diferentes. Ahora quieren ser famosos. Se pierde algo de lo humano. Hay una ausencia de espíritu. Eso se nota en los pibes" (vía el nacional)

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jueves, abril 24, 2008

Unas palabras: en el Concurso de Cartas de Amor Mont Blanc 2008

martes, enero 15, 2008

Un nuevo bautizo: Opinan los jóvenes, Fundación Venezuela Positiva

A continuación la nota publicada el día de hoy 15 de enero con motivo del bautizo de Opinan los escritores jóvenes, una recopilación de ensayos que aborda la situación del país desde el punto de vista de escritores jóvenes.

"Venezuela Positiva no rompió con la tarea que se ha propuesto de editar anualmente un libro. A los 13 títulos anteriores se suma ahora Opinan los jóvenes, donde participan 23 profesionales y estudiantes que viven a fondo su compromiso con este país. Ellos escribieron sobre diversos temas de actualidad.

El acto de presentación se realizó en la galería Li, Altamira, y sirvió para clausurar la exposición de los trabajos de Rayma Suprani que ilustran cada uno de los 23 capítulos de esta obra editorial.

Hicieron uso de la palabra Heraclio Atencio Bello, presidente de la fundación; Luis Beltrán Mago, presidente del Círculo de Escritores; José Tomás Angola, Álvaro Pérez Capiello, uno de los autores; David Morán Bohórquez y Mauricio Pérez Badell. Todos ellos coincidieron en que Venezuela vive un momento en el que su juventud se ha dado cuenta del activo rol que juegan, del valor de sus decisiones, sus iniciativas y participación, tan necesarias para encauzar al país por nuevos derroteros, donde la modernidad, la competitividad, el conocimiento, la ética y la justicia sean las banderas.

La Fundación Venezuela Positiva reúne a un grupo de profesionales e intelectuales que trabajan para que cada ciudadano esté consciente de su compromiso con el país.

Fue una mañana llena de esperanza, y por ella se brindó posteriormente, mientras se hacía el recorrido, nuevamente, por las salas para guardar en la memoria los 26 dibujos realizados por Rayma, quien ha sido coronada como la "reina del humor venezolano". (Maytte Navarro, vía el universal)"



Aya Bracho Kodani, Francisco Rodríguez, Luz María Charme Nunes, Heraclio Atencio Bello, Daniela Maestres, Jesús Nieves Montero, Asdrúbal Hernández, Alejandro Zapata y José Tomás Angola.







Eduardo Berrizbeitia, Valentina Moreno de Berrizbeitia, Luz María Charme Nunes y Eduardo Catalán Morales

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