sábado, febrero 05, 2011

Dashiel Hammett: Un pequeño homenaje de Sergio Dahbar

(vía el nacional)

Entró en la inmortalidad como Samuel Dashiell Hammett, el 10 de enero de 1961.

Todas las enfermedades que se le habían acumulado en el cuerpo lo asfixiaron al mismo tiempo ese día. Ya era una leyenda en el mundo de la literatura y del séptimo arte.

Tenía 65 años de edad y no podía estar más flaco. Y arruinado económicamente. Así se despedía uno de los íconos implacables de la literatura contemporánea estadounidense.

En ocho años (1927 / 1934) creó una corriente de escritura (cinco novelas y dos libros de relatos) que Raymond Chandler definió como si alguien hubiera agarrado un jarrón de porcelana china y lo hubiera lanzado por las sucias calles de San Francisco.

Se refería al cambio de timón de Hammett, cuando pulverizó la novela inglesa de asesinatos, racionalista, sellada con aquel investigador aristócrata (casi siempre acompañado por un bobalicón asistente) y creó el personaje rudo de la sociedad capitalista y salvaje, enamoradizo pero siempre leal a sus principios de acero.

Produjo una obra breve y precisa, cargada de ambigüedades y violencia explícita, sin olvidar el comentario social y el desprecio por quienes usaban el poder político para beneficio propio. Hammett no sólo entró en el olimpo del policial universal, sino entre los nombres que hay que leer de la literatura anglosajona.

André Gide anotó la siguiente entrada en su diario, el 16 de marzo de 1943: "Esos diálogos, conducidos con mano maestra, son cosa para enfrentarla con Hemingway y hasta con Faulkner; todo el relato es de una habilidad y un cinismo implacables. En ese género particular es lo más notable que he leído" (sobre Cosecha roja).

Dashiell Hammett era un hombre de metáforas secas.

"Desapareció ­dijo Spade­ como desaparece un puño cuando se abre la mano ".

Y de historias que podían retratar los sentimientos absurdos de mucha gente en diferentes lugares del planeta.

Una de las más notables es la del señor Flitcraft, anécdota que Spade le cuenta a la atractiva Brigid, sin que nadie se lo pida, en las páginas de El halcón maltés. Un hombre gris, casado y con hijos, ve cómo un día un accidente casual en la calle lo enfrenta con la posibilidad de la muerte.

Ante semejante destino, Flitcraft decide huir por la tangente. Sin mediar palabra, abandona su hogar, su esposa, sus hijos, y escapa a otra ciudad.

Uno supone que aquel hombrecito cambiará de vida, al entender la fragilidad de lo que se vive a diario.

Pero Flitcraft repite en su segunda oportunidad el mismo canon previo: se vuelve a casar con una mujer parecida, construye un hogar similar y tiene otra vez hijos. Hubo motivación para el cambio, pero no para dejar de ser lo que era.

Dashiell Hammett creía en un código ético inquebrantable: un hombre siempre debe respetar su palabra. Por eso los personajes de sus novelas y cuentos son cínicos, pero creen en el honor de lo que dijeron que harían.

Por eso su conducta personal lo llevó a negarse a dar los nombres de los que ofrecieron fondos para cancelar las fianzas de los comunistas que habían sido detenidos en la caza de brujas.

Dashiell Hammett concluyó la entrevista con Joseph McCarthy, junto al entonces pálido Richard Nixon, frente a la Comisión de Actividades Antinorteamericanas, como si se tratara de un diálogo de un personaje de ficción: ­Usted, en mi lugar, ¿habría permitido que sus libros estén en bibliotecas públicas? ­En su lugar yo jamás permitiría que haya bibliotecas, senador.

Ese desplante selló una admiración inquebrantable que le profesaba su compañera, Lillian Hellman, y lo condujo a la cárcel por seis meses, en West Virginia, a comienzos de los años cincuenta. Y trabajó en el aseo de las letrinas, tarea que lo enorgullecía después de haber dado la vida por la patria.

Al final de su vida se dedicó a la lectura y la acumulación de conocimientos que no tenían límites ni fronteras: la retina del ojo, el ajedrez, las sagas islandesas, las tortugas gigantes, Hegel, el canto de los pájaros, Marx, la vida de la costa atlántica, las abejas, los fabricantes de armas del siglo XVII, así como las formas diversas de los nudos y los lazos marinos. Se sentía satisfecho: había creado una obra única. Se podía ir tranquilo.

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viernes, diciembre 10, 2010

Entetenimiento, cultura y narrativa en los medios digitales: una reflexión de Michael Eisner

(via el nacional)

Este es el mejor momento de mi carrera en los medios. ¿Era más fácil cuando trabajaba en ABC y había apenas tres cadenas y el menos objetable de los programas era igual un éxito seguro? Claro que sí.

No pienso que esté haciendo nada diferente de lo que hice en Disney, cuando incursioné en la animación o en la acción en vivo o en el desarrollo de la televisión. Mi interés siempre fue saber ¿cuál es el programa? Porque si es el adecuado, el resto se soluciona.

Pero si uno sigue en el negocio de los medios de comunicación, tendría que ser un troglodita, o estar en una silla de ruedas o ser incapaz de pensar, para no estar involucrado en los nuevos medios.

Me intriga el hecho de que en el mundo tecnológico se puede crear entretenimiento que llegue a una audiencia de 60 millones de personas. Pero es selectivo. Farmville llega a 60 millones de personas y hay otros juegos que no llegan a nadie.

Todo gira en torno a la selección.

La importancia atemporal del contenido

La creación de contenido nunca fue tan importante como hoy. Está totalmente abierta a todo tipo de nuevas aventuras creativas. La diseminación del conocimiento a cada rincón y grieta del mundo nunca fue tan expedita. Ha ido desde pinturas en las paredes de los cavernícolas hasta la capacidad de transmitir películas digitales, programas de televisión, noticias, información y música a cada cueva del mundo. La necesidad de ideas entretenidas, informativas, importantes y provocativas nunca ha sido tan grande como hoy.

No creo que lo único que cuente sea que el usuario pueda generar material o la democratización de los medios. Lo más importante sigue siendo que los seres humanos se reúnan y decidan qué es y no es interesante.

Un ejemplo del poder de una idea que se está trasladando a un medio masivo de comunicación es el siguiente. Estamos comprando "Otro estadounidense", un programa sobre la política de "no pregunten, no respondan" sobre el ingreso de homosexuales en la fuerzas armadas de Estados Unidos, realizado por un muchacho que pasó tres años entrevistando a militares.

Hizo un programa que fue producido solamente los domingos y los lunes en Nueva York. Podría haber sido hecho hace 3.000 años.

Vamos a traducir eso a una experiencia digital que se podrá vivir en teléfonos celulares y en conexiones de Internet para una audiencia que en vez de ser de 30 personas en un cine puede ser de 30 millones en todo el mundo. Es un ejemplo de lo lejos que hemos llegado y de cómo seguimos dependiendo de una mente individual.

No importa cuán elocuente me gustaría ser respecto a la importancia del entretenimiento en el comercio internacional y la cultura y democracia de Estados Unidos, no hay que olvidar que sigue siendo un negocio y hay que financiarlo y obtener un retorno.

Encontrar un refugio en el mundo digital

Después de salir de Disney, no sabía lo que quería hacer. Encontré nuevos socios. Siempre me gustó ser parte de un equipo. Jamás he actuado por cuenta propia y nunca lo haré. Es más divertido tener alguien con quien lamentarse y con quien celebrar.

Solía ser el más joven en cada organización en la que estaba.

Mis socios siempre eran mayores.

De pronto, desperté un día y era la persona más vieja y mis colegas eran significativamente menores.

Ahora mis compañeros son generacionalmente más jóvenes. Cuando dejé Disney me traje a Andy Redman conmigo. Tenía 25 años.

Hemos trabajado por cinco años de la misma forma que lo hice con Frank (Wells, ejecutivo Disney) y Barry (Diller, ejecutivo de Paramount) hablando diariamente 22 veces. Y es 38 años menor. Me gustan las ideas jóvenes.

Es como que volví a hacer las cosas de la manera que las hacía al comienzo de mi carrera.

Cuando comencé era el empleado de menor rango en el piso 37 de ABC. Me pasaban todas las tareas. Ahora lo hago todo solo, con algunos asistentes. De pronto, ya no puedo delegar como cuando tenía 125.000 personas trabajando para mí. Y eso es bueno. Dicen que hacer el crucigrama del New York Times ayuda a agudizar la mente, te mantiene joven. Quizás estar más cerca de la acción tiene el mismo efecto.

Prefiero contratar a un ejecutivo que tomó clases de historia y filosofía y lenguaje y arte y literatura que alguien que solamente ha estudiado un solo elemento de un solo tema. Cuando mi hijo quería ir a una escuela de cine, llamé a George Lucas que le dijo: "No vayas. Aprender a hacer una película es como aprender a conducir un auto. Cualquiera puede aprender a manejar. Lo que importa es hacia dónde conduces".

Mucha gente puede aprender a escribir códigos de computadoras y entender el funcionamiento interno de la revolución tecnológica en la que estamos, pero si va a producir contenido, preferiría que entendiera qué es lo que hace una buena narración. Hallar personas que puedan hacerlo reír o llorar o sonreír o enojarse o aprender algo sobre usted mismo. Esa gente no es común. Siempre hablamos sobre la falta de ingenieros en Estados Unidos. Yo diría que lideramos en lo que es más importante para crear todo eso, que es el sistema educativo en las humanidades. Para mí, eso es clave.

Para la gente que llega al negocio del entretenimiento las oportunidades son enormes. Sin embargo, las reglas del drama no han cambiado. Todavía tiene que tener personajes, una reacción emocional y (el espectador) tiene que, ojalá, aprender algo. Esas cosas no desaparecerán.

No sé cuál será el tercer acto de esta transformación de los medios. Ni siquiera sé si conocemos el segundo. Probablemente estemos todavía en el primer acto del prólogo. He asistido a conferencias en las que algunos son llevados en hombros como si hubiesen ganado el Super Bowl y dos años después la gente comenta "¿qué le pasó a ese muchacho?". Me senté en la conferencia de Allen & Co. hace dos años y este joven Mark Pincus (presidente ejecutivo de Zynga, la compañía que lanzó Farmville) estaba sentado en la mesa. ¿Quién sabía que dos años después iba a tener el mejor lugar en la casa?.

Recuerdo haber conversado con Barry Diller en la década de los 60 sobre hacer que el entretenimiento fuera como una guía telefónica.

Uno va a la H y busca el programa Happy days y marca el número. No teníamos idea de lo que estábamos hablando. Pero era el concepto del entretenimiento entregado al consumidor para que decida lo que quiere ver.

A veces uno tiene la idea correcta pero es demasiado pronto o hay un matiz equivocado. Estábamos muy entusiasmados cuando Bill Gates demostraba su Tablet PC, pero no fue hasta ahora que el iPad mostró la promesa que la tableta puede ser.

No deberíamos quejarnos de cómo la tecnología arruina nuestras vidas y negocios. No lo hace.

Hay que adaptarse y seguir adelante.

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martes, noviembre 16, 2010

Reintegrado como escritor: participación en FILVEN 2010

sábado, agosto 01, 2009

Cuento ganador del 64 Concurso del Diario El Nacional (texto completo)

viernes, julio 31, 2009

Resultado del Concurso de Cuentos del diario El Nacional

La república de Fennelly ganó el Concurso de Cuentos de El Nacional
El jurado destacó la sencillez y precisión narrativa de la obra del comunicador social Jesús Miguel Soto

Cuando Miguel Otero Silva, Antonio Arráiz, Andrés Eloy Blanco y Alejandro García Maldonado entregaron en 1946 el premio de la primera edición del Concurso Anual de Cuentos de El Nacional a Ramón Díaz Sánchez por su relato La virgen no tiene cara, no sabían que estaban haciendo historia.

Pero lo hicieron: ellos crearon el sello de calidad de las narraciones cortas en Venezuela.

Hace unas semanas le correspondió a Violeta Rojo, Jesús Nieves Montero y Heberto Gamero Contín seleccionar el ganador del concurso, ahora en su edición número 64, que resultó a favor de Jesús Miguel Soto.

"Otorgamos el premio al cuento La república de Fennelly, del cual destacamos sencillez y precisión narrativa para elaborar una metáfora inteligente sobre el destino de las utopías, a partir de una anécdota vinculada a lo absurdo", señala el documento que contiene el fallo del jurado.

En el mismo escrito consta que la mención especial corresponde a Rafael Antonio Venegas, por su cuento Hoy no es el día de los santos inocentes, presentado con el seudónimo Alí Rafael.

República utópica. El cuento ganador refiere la reunión de un grupo de amigos, en la que se crea una república utópica, la de Fennelly.

"Marisela se topó con un disco que fue propiedad del papá de Alberto. Olvidado en una gaveta de amarillentos documentos contractuales, lo vislumbramos como una señal que al menos ameritaba una evaluación. En la portada se leía Michael Fennelly, un músico desconocido para todos. Por decisión unánime aprobamos el nombre y acordamos que no escucharíamos bajo ninguna circunstancia la música contenida en ese acetato y que tampoco revelaríamos a extraños el origen de nuestra denominación para que la partitura fundadora perviviera en un enigma idílico y que sus acordes ignotos no influenciara de ningún modo las bases éticas o estéticas de nuestra naciente república", escribe Soto en el cuento galardonado.

No es casual que la república utópica tenga un nombre azaroso, porque justamente lo que parece querer destacar el cuento son las casualidades que legitiman las repúblicas.

Jesús Nieves Montero, profesor de escritura creativa en el Icrea y en la Universidad Metropolitana, destacó que el valor de La república de Fennelly radica en su brevedad, con la que logra un rápido efecto dramático el cuento tiene 10 páginas, la mitad del máximo requerido en las bases del concurso .

"Bajo una anécdota que parece absurda desarrolla un conjunto de connotaciones que pueden ser asimilables a la realidad de Venezuela y de otros países de Latinoamérica, como la fundación de un país en un apartamento. Indudablemente, este cuento tiene una lectura política hecho con el carácter polisémico de la literatura", dice.

Nieves Montero explica que que el cuento le recordó el estilo de la serie estadounidense de los años noventa Seinfeld, que aunque parecía no hablar de nada, hablaba de mucho.

Aclara que, además de la política, el cuento tiene otras dos lecturas: la del absurdo, que reseñó el jurado en el documento que contenía el fallo, y la literaria, que tiene que ver con su estilo. "La contemporaneidad del cuento está es su forma estética y su lenguaje sencillo. Hay autores que tienen la manía de usar palabras particularmente extrañas cuando escriben, pero en este cuento realmente no se necesita un diccionario porque todo resulta muy llano".

Como puede observarse, el "Ramón Díaz Sánchez" de 2009 es un hombre de su tiempo: un poco político y un poco mediático entre Bolívar y Seinfeld , como el resto de su generación.

(texto: Michelle Roche Rodríguez, fotografía del autor: ernesto Morgado vía el nacional)

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viernes, julio 03, 2009

Curso gratis de Infociudadanía, blogs y vida en la era de la web 2.0 ¡No te lo pierdas!

"Son tiempos nuevos para la ciudadanía y la forma en la que nos comunicamos desde que los "nuevos medios" se masificaron y se convirtieron en los medios nuestros de cada día. No sólo se ha generado una movida de piso para los periodistas y la forma en la que se produce información, también se ha empoderado a la gente de mayor autonomía para estar enterada de lo que ocurre en el mundo y además participar de él.

Tengo años insistiendo en estos temas y ayudando a que más gente se una. Y ahora, gracias a un trabajo de hormiguita de Naky, puedo avisarte que en una semana arranca el
Programa de formación para periodistas ciudadanos.

¿Quién invita?

La ONG Liderazgo y Visión. Naky Soto. Este servidor (Luis Carlos Díaz), y unos cuantos amigos que serán los profesores.

¿Cómo será el curso?

Intensivo, sabroso y lleno de vitaminas y minerales.
Lo estructuraron así: Serán tres viernes y sábados seguidos, de 8am a 5 pm, en tandas de clases que combinan teoría, práctica, tecnología y ciudadanía.

Están preparadas las materias, verán desde la búsqueda, procesamiento y publicación de contenidos multimedia hasta los usos de la telefonía celular (pasando por blogs, agregadores, podcasts, twitter, redes sociales, fotografía y video). Desde ciudadanía hasta elementos para analizar la democracia venezolana. En algunas sesiones veremos ejemplos de experiencias venezolanas o internacionales sobre el uso de la web y el poder ciudadano en coberturas electorales, difusión de información en momentos de crisis, redifusión de alertas y un montón de cosas más de este universo digital.

La particularidad que tiene este programa de formación es que, como tampoco 6 días intensivos de clases alcanzarán para desarrollar muchas cosas, se les proveerá de un editor que durante los dos meses siguientes de curso podrá revisar, evaluar y ayudarles a mejorar sus publicaciones. Estarán a toque de correo electrónico a su disposición.

¿Dónde será?

Se consiguieron unos buenos salones en la Universidad Católica Andrés Bello. El metro los deja allí perfectamente (Estación Antímano) y si no salen en horas pico, también se llega bien en automóvil. Los sábados es un paseo hasta bonito.

¿Cuándo?

El primer gran grupo arranca la semana que viene. El viernes 10 de julio, y serán tres fines de semana (respetando el puente del 24 de julio) hasta el 1 de agosto. Mírenlo como un curso de verano.

¿Cuánto cuesta?

Absolutamente nada para los cursantes. Se les incluirán las comidas y los refrigerios en el paquete.

Algo tiene que haber oculto aquí: ¿Cuál es la intención política de ésto?

Nos proponemos ensamblar dos grandes potencialidades: la generación de un nuevo espacio de información y promoción de venezolanos interesados en la democracia como sistema de gobierno, y, la utilización sistemática de nuevas tecnologías multimedia. ¿El añadido? ¡El trabajo en red!
Me encantaría que hubiese más gente en internet produciendo contenidos que narren este país. Ya es hora de romper un poco los dos discursos únicos que parecen ocupar toda la narrativa del proceso venezolano. Queremos potenciar nuevas voces, dotarlos de más herramientas y brindarles un soporte en el ciberespacio hasta que funden su propio puerto.
La polarización no se vencerá sino con máyor diversidad de voces en el terreno público generando informaciones, debates y puntos de vista más parecidos a la realidad. Además, somos un país con una tasa de uso de Internet y telefonía celular bastante interesante, a la que le pueden sumar nuestro carácter casi infoadicto sobre la actualidad.
¿Tiene nombre este proyecto?

Sí, y espero que les guste.
Se llama "gente de a pie"

¿Y cómo se inscribe uno en este asunto?

Pues escribiendo un correo a nsoto@liderazgoyvision.org / y por si acaso, mándenme una copia a jaluiscarlos@gmail.com
De allí se les mandará un formulario y los inscribimos

¿Para quién está diseñado este curso?

Para la gente de a pie. Queremos hacer especial énfasis en gente que sea cercana a la producción informativa, sobretodo quien es líder comunitario, vocero de un grupo juvenil, comunicador de una ONG, periodista con sensibilidad social, escritores de la actualidad interesados en tomar la web por asalto, gente de esa que siempre tiene una buena idea pero no se decide a escribirla, y gente que usa Facebook, Blogs, MSN, y todos esas plataformas digitales pero además quiere darle un sentido ciudadano más útil.

Quedan absolutamente invitados y pueden reenviar esta nota a quien crean que, en Caracas, pueda estar interesado en pasar tres fines de semana aprendiendo algunas cosas sobre infociudadanía.

pd: la foto tiene su historia. ¿Se acuerdan cuando se le acabó la concesión a RCTV en 2007? En esos días se marchó en apoyo a la libertad de expresión. Por ese mismo lado colamos una pequeña propuesta: ¿Y por qué no cultivas tú mismo la libertad de expresión y la ejerces? Abre tu medio, abre tu blog.
Hoy esto ha mejorado muchísimo, hay más herramientas, plataformas, curiosidad pública, un curso sistematizado... y las mismas urgencias. Apúntate." (Información de Luis Carlos Díaz, nosotros -y agradecimos estamos- formamos parte de los amigos facilitadores).

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lunes, junio 29, 2009

Una antología de autores venezolanos en Eslovenia

sábado, junio 27, 2009

Ensayo sobre Ana Teresa Torres en Papel Literario


Este ensayo forma parte de un dossier de literatura venezolana publicado por la revista española Quimera en su número de junio y hoy fue reproducido por Papel literario. (vía El Nacional)

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miércoles, junio 24, 2009

Antonio Muñoz Molina sobre el arte de escribir novelas

"La maestría si llega tiene mucho de hallazgo y de azar, y en el que, en cualquier caso, la experiencia de un libro no se transfiere más allá de él. Aprendes con suerte a escribir la novela que tienes entre manos mientras estás escribiéndola y cuando la terminas lo aprendido se esfuma, y con el alivio del final se deshace cualquier rastro de destreza (...) En algún momento la mejor manera de escribir un libro es dejarlo interrumpido (...)

"Ahora sé que seré un principiante por muchas novelas que escriba, y que si tengo alguna seguridad demasiado sólida será porque me estoy equivocando. Algo muy poderoso debe haber en las novelas para que a pesar de todo uno siga queriendo aprender a escribirlas y haya un cierto número de personas aficionados a leerlas".
(vía el país)

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lunes, junio 22, 2009

Sobre Ingenieros del Alma de Frank Westerman, por Nelson Rivera

"Lento descenso a las entrañas del infierno. Escandaloso pasaje por los miasmas del estalinismo. Si en cualquier momento de la lectura el medidor interno del asombro parece haber alcanzado su cota más alta, en la página siguiente será superado para establecer una nueva medida.

Lo que en principio parece un ensayo histórico sobre el escritor Konstantin Pautovski y su novela La bahía de Kara Bogaz, resulta a la postre el recorrido por un infernal laberinto: máquina de moler artistas, el sistema que arrinconaba, coaccionaba y liquidaba a los escritores en la Rusia de Josef Stalin.

Metódica asfixia: se imponían los temas, el tono, la obligación de cantar los logros de la revolución bolchevique y la de reiterar, una y otra vez, el elogio a Stalin, de homenajear al perverso siempre insatisfecho.

Quien se negara a loar al "Maestro Bienamado" corría el riesgo de ser asesinado (Georgi Nikoforov se llamaba el novelista que un día propuso, "sólo por una vez", no brindar por Stalin: murió fusilado).

Y para alcanzar estas metas se contaba no sólo con el recurso de los cuerpos de seguridad: había diarios, revistas, infamantes gremios de escritores y escritores más infames todavía (insisto, Máximo Gorki fue una de esas figuras cómplices de la criminalidad comunista en contra de los escritores). Pero sobre todo, y esto es un vector central en este libro, se había puesto en funcionamiento un aparato de propaganda cuya finalidad consistía en torcer la realidad, al extremo de inventar geografías y supuestas obras de infraestructura, con el único propósito de vocear el éxito del socialismo real.

Ingenieros del alma circuló por primera vez en nuestra lengua en el año 2005. Ahora, una edición de Siruela y Random House Mondadori (España, 2009) lo trae en formato de bolsillo. Westerman, periodista holandés, autor de varios libros reportaje, reconocidos con importantes premios, describe los métodos literarios con que los escritores morían o sobrevivían. Operación de olfato, paciencia y sensibilidad, Westerman compara las diversas y contradictorias bahías de Kara Bogaz: la que se describe en la novela de Pautovski, contrapuesta al silencio del propio autor en su libro de memorias y, a su vez, ambas comparadas con los mapas de las distintas etapas del régimen, con las declaraciones de los voceros oficiales, y con las declaraciones de testigos que encontró en sus peripecias de reportero, para que de todo ello surja, como nauseabunda fantasmagoría, la esencia del régimen totalitario: su capacidad de negar la realidad y fabricar otra inexistente o distorsionada, hasta el punto de modificar a conveniencia no la geografía, sino la cartografía de la nación, y así complacer las fantasías del monstruo Stalin." (vía el nacional)

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lunes, mayo 25, 2009

Un anticredo artístico: Cómo sentirse miserable como artista

sábado, abril 25, 2009

Un ensayo sobre La última cena, novela de Stefania Mosca

miércoles, abril 22, 2009

Un resumen: primera jornada de la IV Semana de la Narrativa urbana

Los temas de los autores más jóvenes de Venezuela están marcados por la violencia de la experiencia urbana. Así lo demostraron los tres narradores que protagonizaron el lunes la primera jornada de la IV Semana de la Nueva Narrativa Urbana: Lucas García París, Carlos Díaz Morillo y Rodrigo Lares.

García París, nacido en 1973, tenía sólo 10 años cuando el Viernes Negro empobreció, en una noche, a miles de familias venezolanas. Era un adolescente cuando bajaron los cerros, en el Caracazo. Comenzaba apenas su carrera cuando Hugo Chávez llegó al poder, en 1998.

La violencia, que resultó de la paulatina fragmentación de su sociedad, formó su carácter y su prosa. Por eso no sorprende que en su texto las drogas, la violencia y la displicencia sean la marca de sus personajes.

"Empecé a leer libros de viejo. Leía comics, por ello veo una relación híbrida entre la palabra y la imagen; en un medio disfrutas unas cosas que no funcionan bien en el otro. Pero lo que un medio pueda brindarle a otro genera cosas interesantes. Soy muy cinematográfico cuando escribo; me gusta sobreponer la literatura con las imágenes", señala el escritor.

Desde la periferia

Mientras García París sobrevivía a la urbe de matices maniqueos, Carlos Díaz Morillo, 10 años menor él, crecía en Maracaibo, donde, dice, le hizo falta el movimiento cultural caraqueño.

"Allá la literatura es muy de ombligo o se concentran en Cortázar y se vuelven fanáticos. Aunque está empezando un movimiento cultural, en Maracaibo hay mucho que hacer en materia de literatura", expresó.

Díaz Morillo, enamorado de los haikus nipones y obsesionado por los arquetipos y las metáforas, presentó un texto cargado de símbolos en los que la muerte y el sueño son el mismo viaje nostálgico parecido a las ficciones de Hermann Hesse, a quien tanto admira . A este maracucho le gusta "acercarse a cosas que están más allá del entendimiento", para ver dónde consigue la otredad que él transita sin saberlo.

Caminos que coinciden

Abogado de profesión, Lares, nacido en 1975, entró al camino de las letras persiguiendo las biografías históricas. Su experiencia cosmopolita vino empacada en la maleta que se trajo de España, donde cursó un posgrado.

Luego supo que en los personajes que murieron hace años no conseguiría el sentimiento de los vivos. Por eso, su relato estaba plagado de fantasmas que suben y bajan de un tren sin retorno, ataviados con enseres de otras épocas, un poco aquí, un poco allá, como él.

Se sintió identificado con la nostalgia de las imágenes que Díaz Morillo presentó. El autor zuliano no pudo dejar de ver a sus personajes entre el humo de la pistola que García París disparó.

Este último autor, influenciado por Charles Bukowski y Raymond Carver, piensa que menos importan las coincidencias que las disidencias entre ellos.

"Somos tres personas con puntos de vista diferentes. Uno siempre quiere que haya emoción en el cuento, tener una buena técnica y escribir bien", expresó. Y ése es justo el material del que está hecha la buena literatura, aunque venga montada en el tren de la nostalgia y sobreviva la violencia urbana."

La IV Semana de la Nueva Narrativa Urbana se celebrará hasta el 24 de abril, en el Centro Cultural Chacao.


Michelle Roche Rodríguez, vía el nacional

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sábado, abril 11, 2009

Ensayo sobre John Updike

jueves, enero 01, 2009

Una frase para comenzar el 2009 de Severo Sarduy

"Hay, pues, más allá de la desesperanza total, algo que persiste, una fe en el lenguaje y sus facultades, en la palabra". (vía el país)

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viernes, noviembre 07, 2008

Una doble celebración: Nuevo libro y relato (7 1/2)

Sólo después de recibir un par de ejemplares del libro La mirada femenina desde la diversidad cultural de las Américas: Una muestra de su novelística de los años sesenta hasta hoy, nos dimos cuenta de que se trataba del séptimo libro.

Los dos libros de relatos, las dos novelas cortas y las recopilaciones: De la urbe para el orbe, Opinan los jóvenes y esta compilación de ensayos coordinada por la profesora Laura Febres.

En este caso, participamos con un ensayo sobre la novela Latidos de Caracas, de Gisela Kozak, que, más allá del texto en sí mismo, nos permitió durante su elaboración recordar esos pocos pero impactantes meses que compartimos con Jorge Romero León y Jaime López-Sanz en la Escuela de Letras de la Universidad Central de Venezuela entre 2001 y 2002, leyendo a Pablo Palacios, Joseph Conrad, Enrique Gómez Carrillo, Walter Benjamin y Marshall Berman, entre otros.
Se trata pues de un momento para un corte de cuenta, de un balance, de una reafirmación que ha sumado también la públicación del relato Ella era como el viento, en la revista 286 de Guayana, un texto que también tiene su historia:

Hace un año nos solicitaron un texto inédito para la sección Escritor invitado de la publicación y, dada la restricción de caracteres, tuvimos que hacerlo a la medida. Aparecieron, convocados por la tarea, los recuerdos de la desaparición de nuestra amiga Froiber Rodríguez, los eventos del 11 de marzo en Madrid, los inmigrantes que desaparecen en tragedias como esas o en golpizas xenófobas y, sobre todo, una imagen de la dinámica de los empleados de librerías de los tiempos de VdlBooks y los primeros talleres, y de una visita a Buen
os Aires, donde conocimos a los dependientes de librerías más entusiastas y prolíficos del planeta, al punto que uno de llos, de 22 años, en la s untuosa sucursal del Ateneo en la avenida santa Fé, me dijo que ya tenía 10 novelas escritas.

De todo eso se formó Ella era como el viento.

Estamos, entonces, de celebración, y marcamos este particular método de medición de la obra en 7 y medio.

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lunes, septiembre 22, 2008

Una reflexión de José Balza sobre el carácter "parlanchín" del venezolano

"Cuando se revisan las actas de la Inquisición, la cual funcionó en Venezuela a partir de 1610, te das cuenta de que aquí muchísimas personas fueron llevadas a la muerte o a prisión porque hablaban demasiado, no podían contenerse, tenían que hablar y hablar y hablar. Es la habladera nuestra, nuestra capacidad de ofrecer y no cumplir. (...)

La oralidad impenitente del venezolano no es mala. Vivimos en el trópico, un trópico lleno de sensualidad, de alegría, de luz, ¿por qué no vamos a expresar eso? Lo que ocurre es que esa oralidad exagerada puede convertirnos en un poco falsos, porque ofrecemos mucho y después no aparecemos. Sobre todo desde la mitad del siglo XX nos hemos habituado al ruido, hay demasiado. Alguna gente utiliza los aparatos de sonido como lengua. Los colocan en los balcones y en las puertas con un ruido endemoniado que sustituye la oralidad directa por la del merengue o la del rap. Nuestra oralidad, que es muy hermosa, se transforma así en una patología del sonido que nos convierte en inhumanos. Nos hace falta un poco de silencio". (vía el nacional)

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jueves, septiembre 11, 2008

Una reflexión interesante sobre el escritor y su rol público en la actualidad (segunda parte)

(leer primera parte)

Escenarios literarios


Pregunta: ese "Yo" que aflora juntamente con el nacimiento del psicoanálisis y las vanguardias de principio del siglo XX, ¿es el mismo que constituye el objeto de los relatos confesionales, los diarios íntimos en Internet, los videos en la Web, los autorretratos en los fotologs y un amplio etcétera de manifestaciones autorreferenciales?

La respuesta, probablemente, sea no. La irrupción de Internet (y el auge de la web 2.0) se traduce en un nuevo cambio de paradigma, aun más radical que el que constituyó en su momento la invención de la imprenta. Como propone Paula Sibilia en el libro La intimidad como espectáculo , en realidad ya no estaríamos hablando del Yo, sino de Todos Nosotros.

La multiplicación de sitios en los que la producción de contenidos es un aporte de los mismos usuarios de Internet ya sea en los blogs, en los sitios para compartir videos como YouTube, o en las redes de relaciones sociales como Myspace y Facebook es subrayada por los grandes medios masivos tradicionales como un fenómeno que está transformando las artes, la política y la manera de percibir el mundo. "En virtud de ese estallido de creatividad –y de presencia mediática– entre quienes solían ser meros lectores y espectadores, habría llegado la hora de los amateurs", apunta Sibilia.

Cualquiera puede tener un blog. Desde el más reconocido y prestigioso escritor editado y premiado hasta un poeta ajeno a cualquier otro tipo de circulación en el mercado convencional de bienes culturales. Los narradores, principalmente jóvenes, se han apropiado de las nuevas reglas impuestas por la democratización que posibilita la publicación de su obra en Internet. Ya no dependen del anzuelo del mercado para emerger hacia un lugar de visibilidad.

El investigador argentino Reinaldo Laddaga, en la introducción a su ensayo sobre la nueva narrativa latinoamericana Espectáculos de realidad, llama la atención acerca de una tendencia que se profundiza –particularmente en las prácticas de los más jóvenes– en los últimos años: "En Buenos Aires, en Río de Janeiro, en México, un número creciente de individuos interesados en las letras parecen ocupar sus mejores energías menos en la composición de libros destinados a ser puestos en circulación en medios (editoriales, bibliotecas) cuya constitución no controlan y cuyo destino es la lectura solitaria y silenciosa, que en otras cosas. ¿Qué cosas? En primer lugar, en realizar performances. No sólo en realizar performances si no en realizarlas en condiciones particulares: en situaciones de celebración, en fiestas o en exposiciones en donde se encuentran articuladas a la música o a la moda".

La proliferación de lecturas de narrativa y poesía gestionadas por los mismos autores da cuenta de ello. A su vez este tipo de iniciativas comienzan a ser abordadas por instituciones que cuentan con un aval de prestigio y reconocimiento. El escritor Carlos Gamerro le propuso al Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba) realizar "La voz propia", un ciclo de lecturas que partiera del ejemplo de los readings que se realizan en otros países y en el que ya participaron autores como Pablo de Santis y Pedro Mairal, entre otros.

Allí, opina Gamerro, se produce un encuentro entre autor y público de un modo diferente y más rico que el de las conferencias, las presentaciones de libros o las firmas de ejemplares. "Por otra parte –continúa– hay un retorno de la oralidad a la literatura, que encabezaron los poetas, y a formas de circulación colectivas y ya no solitarias de la literatura. Acá hace rato que distintos grupos, generalmente de jóvenes autores, venían haciendo readings de poesía y cuento: me pareció que era hora de apostar a una difusión mayor".


Del autor al actor

A fines de los 60, Roland Barthes y Michel Foucault dieron un batacazo a la figura del autor con dos artículos que resultaron decisivos para pensar el tema de la producción y la recepción de la obra. Ya no se trataba de atribuir importancia a las marcas de identidad del autor, cuya figura quedaba opacada por la escritura. Ahora la pelota quedaba en el campo de juego del lector, quien se apropiaba del texto y lo construía mediante el acto singular de la lectura y la interpretación. Hay quienes plantean, frente a su alto nivel de exposición pública, que nos encontramos ante un renacer de la figura del autor.

En el año 2005, el grupo de artistas neoyorquinos "Flux Factory" organizó un experimento que consistía en encerrar a tres escritores en cubículos de vidrio para que cada uno de ellos escribiera una novela a la vista del público. Algo así como un reality show al que denominaron Novel: a living installation .

Según sus organizadores, lo que escribieran no era tan importante como su manera de vivir mientras escribían. A la larga, la reflexión más evidente, no sobreviene a partir de una cosa –la obra que allí se produjo– ni de la otra –el modus vivendi del escritor– sino de la voluntad expositiva que pareciera ser una marca de época.

Si el escritor se ha transformado en aquella figura que se muestra, da charlas, habla de su vida privada, lee en público, juega partidos de fútbol, asiste a programas de televisión, cabe preguntar: ¿cuándo escribe?

Pareciera –opina Martín Kohan– que hay más ansiedad por mostrarse que deseo de escribir. Sí, dice el autor de Ciencias morales, hay una tendencia general de la cual los artistas no quedan exentos: todos quieren ser "estrellas". Pero, "si querés ser una estrella dedicate al rock, o al fútbol. No a la literatura".

Para Kohan, leer en público tiene más sentido que hablar de sí mismo – "nada más aburrido que yo", dice– porque lo que se pone en juego es la escritura, la circulación de ideas. La entonación, la cadencia de la voz y la expresión de un texto propio leído en voz alta tienen sentido cuando constituyen un valor agregado a la literatura. De otro modo, se transforma en un espectáculo vacío.

Si de escritores-estrella se habla basta con recordar las visitas de Paul Auster, Julian Barnes, David Lodge o Michel Houellebecq. Auditorios repletos y pantallas gigantes frente a las escaleras. O también de cameos cinematográficos (Salman Rushdie en El diario de Bridget Jones, 2001) o televisivos (Thomas Pynchon en Los Simpsons, con el rostro cubierto, claro).

Estas movilizaciones podrían compararse –para Sibilia– con las suscitadas por consagrados escritores del siglo XIX que eran figuras ilustres, seres destacados en la sociedad en la que vivían y actuaban. Aunque –aclara– en la actualidad no se trata de un culto a la obra, gracias a la cual el artista recibía el reconocimiento popular, sino al carácter de esa "curiosa invención contemporánea que es la celebridad". Hoy es la vida privada o la personalidad de las figuras mediatizadas lo que despierta el interés del público (ya no, necesariamente, del lector).

En palabras de Barthes, veinte años después de La muerte del autor : "Los estudiosos se ocupan del autor que, por ende, 'retornó'. Pero, deformación cruel y errónea, el autor que volvió es el autor externo: su biografía exterior, las influencias que sufrió, las fuentes que pudo conocer, etc. Retorno que no estaba tomado en la perspectiva, en la pertinencia de la creación: no era el YO el que volvía, sino solamente el EL: el 'Señor' que escribió obras maestras: sector particular de la historia fáctica."

Ver para leer

"Nos encontramos en el centro de una vasta transformación", escribe Reinaldo Laddaga, que propone a la producción de tres autores latinoamericanos contemporáneos –César Aira, João Gilberto Noll y Mario Bellatin– como ejemplos de un nuevo paradigma literario. "Estos libros se escriben en una época en que, por primera vez en mucho tiempo, no está claro que el vehículo principal de la ficción verbal sea lo impreso: en la época de Internet, de la televisión por cable, de la transmisión televisiva durante 24 horas, de la diversidad de lenguas en las pantallas (y en las calles también) de la extensión de las pantallas en todos los espacios, de la emergencia de un continuo audiovisual, una atmósfera de textos, visiones y sonidos que envuelve el menor acto de discurso. En estos universos contemporáneos la letra escrita no está enteramente aislada de la imagen (de la imagen en movimiento) y del sonido sino siempre ya inserta en cadenas que se extienden a lo largo de varios canales. Esta es la literatura de una época en la cual un fragmento de discurso está siempre ya atravesado por otros."

Un ejemplo curioso de convivencia entre escritura, autor y lector en un mismo tiempo y espacio, es el jam de escritura. La terminología es jazzística y se refiere a la instancia de improvisación que, a partir de un standar, los músicos interpretan sin ensayo previo.

Ideado y puesto en práctica desde fines del año pasado por el narrador argentino Adrián Haidukowski, el evento se desarrolla en el bar Podestá, ubicado en el "glamourizado" barrio de Palermo. En una de las paredes, una pantalla. En el otro extremo, una computadora portátil. "El jam no está separado de la música ni del ambiente", explica Haidukowski, quien, por otro lado, no reniega del componente de frivolidad que algunos le reprochan.

El escritor invitado elige una selección musical que será mezclada por el dj que lo acompaña. La idea es improvisar un texto que es proyectado mientras la concurrencia lee y toma un trago. El primero en realizar la experiencia fue José María Brindisi. "¿Por qué los escritores no podemos ocupar el rol de entretenedor?", se pregunta la escritora Florencia Abbate, que participó en una de las fechas. "Para mí era importante que el texto fuese fluido, no detenerme demasiado a pensar, porque de otro modo, para el público que estaba leyendo podía ser muy aburrido".

Espontánea, instantánea, mutante.
Condiciones a las que la literatura actual, según Reinaldo Laddaga, aspira y cuya práctica es cada vez más evidente. Ya no: autor o lector, sino ambos, adheridos al aquí y ahora del proceso de producción. Pantallas, escenarios, actuaciones, performances. Aunque resulta tentador hablar de un "retorno" a ciertas prácticas orales, es claro que ya no se trata de eso. De un giro, sin duda. (via clarin)

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lunes, septiembre 08, 2008

Una reflexión interesante sobre el escritor y su rol público en la actualidad (primera parte)

La capacidad de la sala está colmada. El patovica de la puerta no deja pasar a nadie más. Una mujer empuja. Otros, a su vez, la empujan a ella, que no entiende razones. Las personas en la vereda de la avenida Córdoba no estaban frente a la puerta de la última disco de moda, sino a la de la Alianza Francesa de Buenos Aires, minutos antes de que el escritor francés Michel Houellebecq diera su conferencia en diciembre del año pasado.

Lecturas de narrativa, performances poéticas, jams de escritura y una cantidad de festivales literarios abundan en las principales ciudades del mundo. El escritor, asociado a la figura de quien trabaja en un ámbito de intimidad, replegado sobre sí mismo para producir sus obras lejos del ruido exterior, se asoma a la luz de los reflectores, se sube a una tarima y se deja ver y escuchar.

La voz, esa que los lectores modernos se han acostumbrado a interiorizar y reproducir imaginariamente, vuelve a cobrar materialidad sonora y se proyecta hacia afuera. Ya lo dijo la española Rosa Montero: "Los escritores son personas que escriben para esconderse pero cada vez más son obligados a aparecer, hablar, estar en la televisión y en los festivales. Nos convertimos en actores, somos los leones del circo".


Oralidad y escritura

El camino histórico que emprendió la palabra desde su manifestación oral hasta su inscripción en el espacio inmóvil mediante la técnica de la escritura, es a la vez el trayecto de la conciencia del hombre desde un afuera de sí hasta su interiorización.

Los hombres comenzaron a contar historias mucho antes de que éstas llegaran a plasmarse por escrito. Los primeros relatos de los que tenemos noticia –desde el Antiguo Testamento hasta los poemas de Homero– fueron narraciones orales que describían los orígenes y las gestas heroicas de sus pueblos.

Estos relatos, fuertemente vinculados al mito, no escindían la existencia divina de la realidad terrena. Allí los dioses tenían voz y el narrador jamás empleaba la primera persona del singular. Conforme se crea una ley y ésta se pone por escrito, la voz de Dios se apaga. Se convierte en huella. Es susceptible de ser interpretada.

Las tecnologías –y la escritura, como afirma el académico estadounidense Walter Ong en Oralidad y escritura , es una de sus manifestaciones más primarias– "no son sólo recursos externos, sino también transformaciones interiores de la conciencia y mucho más cuando afectan la palabra".

Al historiador francés Roger Chartier, que se encargó de elaborar una minuciosa Historia universal de la lectura , le interesa analizar cómo los distintos modos de procesamiento de la escritura –desde sus formas de producción hasta los de su recepción– fueron modificando, a través de los tiempos, las conciencias sociales.

La tesis que sostiene es que en la época actual, en la que el texto se produce y transmite electrónicamente, nos encontramos frente a una tercera revolución luego de la que se suscitara entre los siglos II y IV cuando el códex reemplazó al rollo de la antigüedad primero y, en segundo lugar, la que sobrevino en el siglo XV con el nacimiento de la imprenta.

Fue a partir de la época moderna, con la aparición de los grandes centros urbanos y la producción en serie de –entre otras cosas, libros– que se produjo el gran salto desde los espacios públicos hacia la esfera de la intimidad. En La muerte de la tragedia, George Steiner rastrea las causas por las cuales la tragedia como género teatral desapareció por completo después de Shakespeare. "La historia de la decadencia del teatro serio es, en parte, la del desarrollo de la novela. El siglo XIX es la época clásica de la impresión, a gran escala y bajo precio, de los folletines y la sala pública de lectura".

El hombre burgués ya no estaba cómodo entre el murmullo de la gente y la cercanía de los otros en las butacas contiguas de un teatro. Si hasta el Renacimiento las representaciones teatrales funcionaron como un gran espejo que reflejaba, siempre de manera defectuosa, el vasto mundo, el nuevo hombre de ciudad contaba con un periódico informativo con el que podía retirarse cómodamente a leer en su propia casa.

El cuarto propio que la narradora británica Virginia Woolf reclamaba para las mujeres que escribían, era aquél que los hombres habían ganado hacía ya tiempo: un lugar silencioso y aislado del ruido frenético, en el que reconcentrarse para escuchar el dictado de su conciencia interior.

La modernidad asiste, por tanto, a un cambio de registro: abandono de la oralidad en virtud de las publicaciones impresas, repliegue del espacio comunitario al ámbito privado, constitución de un nuevo género literario, configuración de la subjetividad. El Yo hace su aparición. Y a medida que la novela evoluciona, más hondo intenta calar en él. (vía clarín)

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domingo, agosto 31, 2008

Un dossier periodístico: Blog de prensa de la antología El futuro no es nuestro

Aunque el silencio de los diarios venezolanos podrían hacer pensar lo contrario, la antología "El futuro no es nuestro: escritores de la América Hispana 1970-1980" ha venido siendo objeto de reseñas en casi todo el continente, por lo que el compilador, Diego Trelles Paz, decidió abrir un blog de prensa donde se centraliza esta información.

Sirva este compendio de material de apoyo para los medios venezolanos que han decidido dejar pasar por debajo de la mesa la antología, con la honrosa excepción del boletín de Ficción breve venezolana, del incansable Héctor Torres.

A pesar de adelantarnos nosotros mismos al calificar el siguiente comentario como probablemente injusto y reduccionista: ¿será casualidad que nadie habla de la antología si se toma en cuenta que el denominador común es que los cinco narradores seleccionados por Venezuela no pertenecemos al círculo de lobbystas y relacionistas públicos que va brindis de brindis en brindis y bautizo y bautizo?

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