jueves, agosto 24, 2006

Un impulso erótico que no termina en orgasmo: resoluciones alternativas a las tensiones eróticas

El impulso erótico parece tener el camino trazado hacia el encuentro carnal y la descarga del orgasmo. Sin embargo, no es necesaria esta condición para que se encuentre satisfacción en el terreno de lo erótico.

En ocasiones, suelen presentarse casos como la película "La joven del arete de perlas", la cual es profundamente erótica, pero nunca hay ese encuentro que parece inevitable. El impulso va de la sensualidad ingenua de la muchacha, a la sensibilidad artística del pintor (Vermeer) y su ojo atento, al lienzo. Y eros como un elemento perturbador, latente y dominante.

Se trata de otro de los enfoques que estaremos revisando en el taller de relato erótico que próximamente estaremos dictando en el Centro Cultural Trasnocho y, en ese contexto, se enmarca la siguiente canción del cubano Amaury Pérez. Simplemente, orgasmo hecho poesía.

¡Salud!

Hacerte venir

Si yo pudiera llevarte a ocultas donde voy
y regalarte toda la lluvia de un día gris,
enamorarte a media voz
cuando ni el viento me pueda oír,
si yo pudiera de donde estoy...
hacerte venir.

Si yo pudiera hallar lugar y amarte aquí,
desvistiendo las tantas horas de quietud,
guardar lo inmenso de ese olor
a fin de enero ya por vivir,
si yo pudiera de donde estoy...
hacerte venir.

Si yo pudiera ganar la prisa y ver el mar,
delineando la irrealidad de tu existir,
juntar suspiro y soledad
cuando el olvido debe partir.

Si yo pudiera de donde estoy,
ay amor, hacerte venir
para encender la ciudad y el sol
con ademanes de tempestad,
si yo pudiera de donde estoy
ganar la prisa y volver al mar.

Si yo pudiera ahogar la brisa, la humedad,
y proponerme salvar el beso que elegí,
alimentar la claridad de una esperanza,
aun por teñir, si yo pudiera de donde estoy...
hacerte venir.

Si yo pudiera ahogar la sed, la edad,
la voz, reconquistarte
con lo que queda por decir,
unir de un golpe mi ansiedad
y la curva suave de tu sentir.

Si yo pudiera de donde estoy,
ay amor, hacerte venir
no hubiera ardores que violentar,
ni bandoleras que consentir;
si yo pudiera de donde estoy,
ay amor, hacerte venir,
armar de fuego la dignidad,
perder el sitio para fingir.

Si yo pudiera de donde estoy,
ay amor, hacerte venir,
tener tu boca y tu corazón
cuando el deseo me quiera hervir;
si yo pudiera de donde estoy,
ay amor, hacerte venir
si yo pudiera de donde estoy,
ay amor... hacerte venir!